Las zonas erógenas menos conocidas

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Una zona erógena es aquella parte del cuerpo cuyo estímulo puede activar sexualmente a una persona, provocando excitación y, eventualmente, un orgasmo. Todos conocemos algunos de estos lugares en hombres y mujeres. Los más fáciles de excitar y más obvios son el clítoris, el pene, los pechos, los pezones… Pero hay muchos más.

Todo depende de tus gustos, de quién te toque y de cómo lo esté haciendo: lo que para algunos es excitante para otros es repulsivo. Pero si no estás abierto a nuevas experiencias nunca serás plenamente consciente de lo que puede sentir.

1. El cerebro

No, no debemos hacer una lobotomía a nuestra pareja para darle un masaje a sus neuronas. Pero el cerebro es en realidad la mayor zona erógena del cuerpo, pues es el encargado de generar la excitación sexual. Y para ello ni siquiera necesita estímulos táctiles o visuales. Es posible tener una erección hablando con un amante o, incluso, chateando con él. Y esto es gracias al cerebro, que no sólo es el órgano encargado de generar la excitación sexual, además es el que tiene el control durante el orgasmo.

Es imposible detenerse a explicar las formas en que se puede excitar a una persona a través de su mente, pero lo importante es saber que todo suma: desde las proposiciones indecentes al oído hasta la lencería. No hace falta tocar a una persona para excitarla. De lo contrario no existiría la pornografía ni las poluciones nocturnas.

2. Cuero cabelludo

Los masajes en la cabeza son relajantes para la mayoría de personas, pero hay a quienes les resultan además especialmente excitante. En cualquier caso, es un preliminar perfecto para entrar en situación que no debemos subestimar.

Ejerciendo una presión suave con los dedos sobre el centro de las sienes, a modo de masaje, y acompañándola con relajantes círculos en el cráneo, liberaremos tensiones y ayudaremos a nuestra pareja a entrar en una situación de completo relax. Acompañar estos movimientos de una respiración apropiada, el constante contacto de las manos con su cuerpo y, por qué no, algún que otro beso, pueden descubrirte todo un universo de sensaciones.

3. Los labios

Esta zona erógena está muy presente en el acto sexual, pero no siempre ha sido así. De acuerdo a un nuevo estudio llevado a cabo en 168 culturas, sólo el 46% de las sociedades practican el beso como gesto romántico. Y parece ser una invención relativamente moderna: se cree que en las sociedades del paleolítico nadie lo practicaba.

No es una mala idea usar los labios para excitar cualquier otra zona erógena de nuestra pareja: así también estaremos excitándolos nosotros mismos

El hombre de Cromañon no sabe lo que se perdía: el beso desencadena uncóctel de hormonas y neurotransmisores capaz incluso de generar orgasmos sin necesidad de contacto genital. Los labios son, de hecho, la zona erógena de nuestro cuerpo más expuesta y tienen 100 veces más sensibilidad que nuestros dedos.

Por todo ello, no es una mala idea usar los labios para excitar cualquier otra zona erógena de nuestra pareja: así también estaremos excitándolos nosotros mismos. ¿Quién quiere usar la mano pudiendo usar la boca?

4. Los ojos

La estimulación sexual que genera la vista es igual de importante que la que proviene del tacto. Podemos excitarnos sólo viendo a alguien que nos gusta. Las pupilas se dilatan cuando nos excitamos, lo que hace que seamos más atractivos para el sexo opuesto. Cuanto mayor sea el contacto visual entre dos personas mayor y más profunda será su intimidad.

También los párpados pueden ser una importante zona erógena, pues son muy sensibles y tienen numerosas terminaciones nerviosas. Prueba a besar a tu pareja en la zona mientras tiene los ojos cerrados.

5. El cuello

Según una reciente investigación publicada en la revista Cortex, el cuello es la zona erógena preferida por las mujeres tras el clítoris, la vagina y los labios. Así que no debemos subestimarla.

El cuello, el área de la clavícula y la nuca son muy sensibles, tanto en hombres como en mujeres, y se pueden estimular con besos y caricias. Hay personas que se excitan muchísimo tras recibir pequeños mordiscos en el área (los míticos “chupetones”). Todo es probar.

6. Vientre y ombligo

Muchas personas sienten una excitación especial en esta zona del cuerpo, sobre todo en la parte más cercana al pubis. El ombligo, además, es una región de nuestro cuerpo especialmente sensible y, por tanto, susceptible de excitarnos.

Algunos investigadores creen incluso que el ombligo y los genitales provienen de un tejido común y en algunas personas siguen conectados, de modo que las caricias en éste provocan un cosquilleo en la zona erógena por excelencia

 

Fuente: El Confidencial 

 

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